¿ Cómo son los cristales de mis gafas ?

  • Cristales minerales
  • Cristales orgánicos
  • Ventajas e inconvenientes
  • Recomendaciones de uso
  • Tratamientos de las lentes
  • Cristales de sol
  • Cristales progresivos y bifocales
  • Normativa europea

    Cristales, descripción general.

    En la actualidad existe una gran variedad de cristales para la corrección de los problemas de salud visual. A pesar de que todos tienen que cumplir una misma normativa para la protección y salud ocular, los diferentes tipos de cristal están pensados para proporcionar una solución adecuada según el tipo de ametropía (defecto visual) que tenga el paciente.

    Los cristales (vidrio) son usados desde la edad media (se tiene constancia desde el siglo X) como método para mejorar la visión. Fueron los monjes en los monasterios europeos -que eran los que escribían y copiaban los libros y necesitaban los cristales para ayudarles en su trabajo- y los estudiosos árabes los primeros en usar estos artilugios que mejoraban la vista. Por aquel entonces todos los cristales eran "minerales", es decir, era sílice (un mineral) que había cristalizado en procesos naturales y posteriormente era recortado y pulido con la forma adecuada para poder ser usado. Hasta el siglo XIX no se emperzaría la fabricación a escala "industrial" de vidrios ópticos.

    Por lo tanto los cristales minerales son producto de la fundición de un mineral base (el sílice) que al enfriarse (proceso que ha de ser cuidadosamente controlado) adquiere unas características de transparencia, dureza, .... que lo hacen adecuado para poder ver a su través. Si a este mineral básico se le añaden trazas (muy pequeñas cantidades) de otros minerales o sustancias se pueden variar la propiedades del vidrio: hacerlo más duro, más transparente, más opaco, con un poder refractivo (clica aquí:¿cómo conseguir cristales más finos?) mayor o menor, más ligero, más fácil de pulir, ......

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    Desde el siglo pasado, el XX, se ha desarrollado de manera espectacular el mundo de los materiales derivados del petróleo. Productos como el nylon, lycra, pvc, policarbonato, ... han revolucionado el mundo que nos rodea proporcionado productos que se adaptan a infinidad de situaciones. Todos estos productos tienen en común el que están formados por enormes moléculas (polímeros) basadas en cadenas de carbono (C) por eso se llaman cristales "orgánicos".

    Del mismo modo que al sílice se le añadían otras sustancias para variar sus características, estas macromoléculas tienen diferentes propiedades según lo que se les añada e incluso la forma en que polimeriza (se unen las moléculas para formar grandes cadenas).

    Ventajas e inconvenientes

    Tanto un tipo de cristal como otro tiene ventajas e inconvenientes. Para saber cuál es el más adecuado debemos pensar en el uso que le vamos a dar a nuestras gafas, el ambiente en el que estaremos, etc. Los cristales orgánicos, a igual graduación, pesan aproximadamente la mitad (lo que implica comodidad de uso, la gafa deja menos "marca", se tolera mejor su uso) y son muy resistentes a los golpes (al ser prácticamente irrompibles son los recomendados para uso en niñ@s); el único inconveniente es que a medio plazo es material que se raya más fácil que el cristal mineral, que resiste mejor el rayado. Para evitar este problema habitualmente los cristales orgánicos vienen tratados con recubrimientos de su superficie que aumentan su resistencia a la abrasión.

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    Recomendaciones generales (cada caso particular ha de ser tratado de modo personal para encontrar el producto que mejor se adapte) de uso según:

    1. la graduación: los hipermétropes tienen cristales más pesados por lo que es recomendable que usen cristal orgánico; los miopes para reducir el grosor del cristal han de usar cristales con un índice de refracción elevado (para conseguir cristales más finos) independientemente del material.

    2. el ambiente: si estamos en sitios con mucho polvo, o en lugares donde se ensucian mucho los cristales, y por lo tanto hay que limpiarlos más a menudo, es mejor usar cristal mineral porque tardará más en rayarse.
    3. la edad: l@s niñ@s han de usar siempre cristal orgánico por la seguridad de sus ojos.

    Tratamientos de los cristales.

    Asismismo, independientemente del material base (mineral u orgánico), se pueden conseguir cristales más finos para graduaciones altas. También tenemos la posibilidad de aplicar tratamientos antirrelfejantes que hacen que el cristal, que por las características inherentes a su naturaleza refleja aproximadamente un 10% de la luz que le llega y sólo pasa el 90% restante, deje pasar hasta el 99,6% de la luz aumentando así su transparencia (mejora estética) y comfort (pues los reflejos que se producen en la superficie de la lente pueden causar malestar, fatiga ocular, ...). Incluso se puede conseguir que el tratamiento antirreflejante tenga diferente color. Otras posibilidades son endurecer el cristal, dar la sensación de espejo (cristales de sol), dar coloración.

    Cristales de sol

    Del mismo modo se puede dar color a los cristales. Existen en el mercado multitud de posibilidades de coloración de cristales para uso como gafas de sol (cristales graduados con el color deseado). Estos cristales tienen un color fijo, normalmente oscuro aunque debido a la moda abundan cada vez más tonos medios, que nos proteje de los rayos ultravioleta (UV, parte de la radiación del sol) que podría a largo plazo dañar nuestros ojos. Asimismo atenúa la intensidad de la luz visible que nos rodea. Estas dos funciones son complementarias y necesarias. Los rayos UV, tienen que ser necesariamente neutralizados en su totalidad por cualquier gafa de sol, independientemente del color o tono (grado de oscuridad) que tenga. Por lo tanto podemos tener unos cristales claros que nos protegen la vista pero que a lo peor, en condiciones de gran luminosidad, no atenúan suficientemente el brillo del sol, pero en condiciones de luminosidad normal nos dan una vision más natural. Dicho ésto, a la hora de adquirir una gafa de sol, graduada o no, se ha de tener en cuenta el ambiente habitual y el uso que le va a dar a la gafa tanto como el factor estético. Existen también filtros especiales para determinados usos (pantallas de ordenador), o enfermedades oculares (retinopatías, diabetes, ...) que proporcionan protección específica y/o mejoran el funcionamiento del sistema visual. Otra particularidad son los cristales fotocromáticos que son aquellos que cambian la intensidad del color en función del cantidad de luz que hay en el ambiente, es decir, de noche o en interiores están claros y a la luz del día oscurecen.

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    Progresivos y bifocales.

    Como siempre, cada persona ha de encontrar, asesorada por un profesional, la solución que mejor se adapte a sus necesidades. Una de las necesidades más habituales es la de conseguir ver bien a todas las distancias. A partir de una edad, alrededor de los 45 años, el ojo pierde parte de la capacidad de realizar el enfoque sobre objetos que están a diferentes distancias, es lo que se conoce como "presbicia". Para solucionar éste problema se puede recurrir a dos tipos de cristales, los progresivos y los bifocales. Los bifocales son una solución válida aunque técnicamente superada hace tiempo por los progresivos. Son cristales que poseen una pequeña "ventana" en la parte inferior para poder ver de cerca (objetos que tengamos en la distancia de 30/50 cm.). Por la parte superior se ve de lejos.

    Los progresivos son cristales totalmente lisos (no hay diferencia con respecto a un cristal normal, no se ve ninguna raya en medio) que están tallados de forma que por la parte superior tienen la graduación de lejos (en caso de ser necesaria) y van cambiando suavemente, de forma progresiva, hacia la parte inferior donde se encuentra la graduación de cerca. Aunque requieren unos días de adaptación, pues cambia nuestra forma de mirar, es mucho más fácil acostumbrarse a ellos que a los bifocales. En la actualidad ya no es necesario poner monturas grandes para usar estos cristales, como hace unos años, pues existen progresivos especialmente diseñados para monturas pequeñas.

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    Normativa europea.

    Los cristales graduados y los de sol han de cumplir las normativas europeas que especifican, de manera explícita, las características técnicas obligatorias para poder ser usados por los consumidores de un modo seguro. Asimismo establece una serie de obligaciones informativas tanto para el fabricante del producto como para el óptico que lo prescribe.

    Las normas son (extracto):

    UNE-EN ISO 8980-1 y 2 (prestaciones ópticas)

    UNE-EN ISO 14889 (resistencia mecánica, inflamabilidad, compatibilidad fisiológica)

    UNE-EN ISO 14889 e ISO/DIS 8980-3 (especificaciones de transmisión).

    Desde 1998 el marcado CE figurará en todos los sobres de las lentes como garantía del cumplimiento de la normativa citada.

    El optico debe facilitar al cliente todas las informaciones necesarias de buen uso, mantenimiento y las restricciones de uso del producto entre las que se encuentran:

    1. limitaciones relativas a la conducción del automóvil
    2. lentes que no corrigen la visión de lejos
    3. lentes especiales
    4. filtros de las lentes solares (se clasifican en 5 grupos según su intensidad de color):
    Categoría Transmisión Aplicaciones Restricciones
    0 del 80% al 100% interiores/cielo cubierto ninguna
    1 del 43% al 80% luminosidad solar ligera no válidas para la conducción nocturna
    2 del 18% al 43% luminosidad solar media no válidas para la conducción nocturna
    3 del 8% al 18% luminosidad solar fuerte no válidas para la conducción nocturna
    4 del 3% al 8% luminosidad solar extrema no válidas para la conducción

    Todas las gafas de sol tienen que tener en la etiqueta la categoría del cristal que tiene montado.

    Por norma general las de categoría 3 son las gafas de sol habituales, las de categorías 1 y 2, son los cristales claros y los de categoría 4 sólo sirve para condiciones extremas como alta montaña o exposiciones prolongadas al sol.

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